Michael Pollan: Saber comer

Michael Pollan, activista por una buena alimentación y director del programa sobre periodismo científico y medioambiental en la Universidad de Berkeley, en California, lleva más de veinticinco años escribiendo artículos y libros sobre los puntos de intersección entre naturaleza y cultura: los platos que comemos y los huertos y las granjas donde cultivamos o criamos nuestros alimentos.

Según Pollan, nuestra forma de comer ha cambiado más en los últimos cincuenta años que en los 10.000 años anteriores. Tras la Segunda Guerra Mundial, el auge de la industria alimentaria ha hecho que los supermercados desborden de productos aparentemente variados y que cada vez cuesta más reconocer como comida.

Pero comer bien no tiene por qué ser tan complicado. En Saber comer [Debate, 2012], Pollan destila la sabiduría que ha acumulado a lo largo de todo este tiempo en «64 reglas básicas para aprender a comer bien», con las que trata de responder de manera concisa, práctica y amena a la pregunta que tantos de sus lectores le hacen a menudo: «¿Qué debería comprar? ¿Qué he de comer?».

De entre todas, Pollan elige sus siete reglas favoritas:

1. Ten en cuenta de dónde proviene lo que comes: Si, antes de comer, te planteas el trabajo que implica, y lo asombroso que es, el proceso por el que alimentos de distintos lugares de la Tierra llegan a tu mesa, comerás con mayor satisfacción y conciencia. Tanto si bendices la mesa en voz alta, como si te limitas a reflexionar en silencio sobre este milagro cotidiano, esta costumbre te ayudará a ser más consciente de lo que comes, lo cual también ayuda a hacerlo de manera más reposada y sana. «Esta comida es fruto del trabajo de innumerables seres», reza un dicho zen que se suele pronunciar antes de cada comida. «No olvidemos sus padecimientos.»

Dibujo de Maira Kalman para la edición ilustrada de “Food Rules” (“Saber comer”), de Michael Pollan

2. Pon un ramo de flores sobre la mesa y todo te sabrá el doble de rico.

3. Pide siempre la ración pequeña: En esta época de raciones extragrandes, lo pequeño es suficientemente grande. Según Lisa Young, autora de The Portion Teller Plan, cuando abrió el primer restaurante McDonald’s, solo había un tamaño de bebida, que era menos de la mitad del tamaño «pequeño» de ahora. En Burger King, el tamaño «grande» en 1965 es ahora el «pequeño». Las raciones de comida en los restaurantes también han ido creciendo: plantéate la posibilidad de pedir un menú para niños o de compartir el primer plato.

4. Si no tienes hambre suficiente para tomarte una manzana, es muy probable que no tengas hambre: Este experimento mental es una buena manera de comprobar si el deseo de comer que sientes se debe al hambre, oa a alguna otra cosa. Si la idea de comerte una manzana no te atrae, probablemente solo quieras comer por costumbre, por aburrimiento, o porque estás triste. Se te pasará. Pero si la idea te resulta atractiva, adelante: cómete una manzana.

5. “Las marcas, fuera de la mesa”: Mantén los logos y los paquetes de comida lejos de la mesa. Incluso aunque hayas comprado comida para llevar: retira los envoltorios y sírvela en un plato o en una bandeja. Comerás más despacio y disfrutarás más. Es difícil saborear una buena comida cuando uno está rodeado de mensajes publicitarios y de basura en ciernes.

6. No te limites a unos pocos platos: Cuando a los chavales se les inculca a pensar en la mesa del comedor como si fuese la de un restaurante, acabarán comiendo como la mayoría de la gente en los restaurantes: demasiado. Tanto para adultos como para jóvenes, no hacerle ascos a nada de lo que nos sirvan suele ser un buen hábito, salvo que la religión o alguna alergia nos lo impidan. La industria alimentaria promueve el hiperindividualismo al comer, al ofrecerle a cada persona exactamente lo que quiere en el mismo momento en que lo quiere, porque eso hace que sus ventas aumenten. Pero también nos lleva a comer de más. Cuando aceptamos lo que nos sirven, en lugar de lo que querríamos pedir o lo que nos pide el cuerpo, normalmente comemos con más moderación.

7. Disfruta de bebidas cuya cafeína provenga de la naturaleza, no de la ciencia.

Más información sobre Pollan, en su web (michaelpollan.com), en Twitter (@michaelpollan), en Facebook (Michael Pollan), o en esta entrevista en elmundo.es.

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