Michio Kaku sobre las imágenes cerebrales y la posibilidad de leer la mente y grabar los sueños

Transcripción

De niño, me fascinaba la telepatía en la ciencia ficción. De hecho, intentaba con todas mis fuerzas leer las mentes de los demás, y proyectar mis pensamientos en sus cabezas. Y llegué a la conclusión de que, aunque quizá hubiese telépatas en la Tierra, yo no era uno de ellos.

Ahora que soy físico, me doy cuenta de que, con todos nuestros dispositivos para estudiar el cerebro humano, podemos realmente ver cómo los pensamientos van de un lugar a otro en su interior. Podemos ver un cerebro vivo y pensante en pleno funcionamiento, y también crear simulaciones por ordenador para entender lo que las personas piensan. Así que la telepatía existe.

Por ejemplo, mi colega Stephen Hawking no controla sus dedos, así que no puede comunicarse ni siquiera mediante un ordenador. Pero, si nos fijamos en la montura de sus gafas, veremos un sensor de electroencefalografía que detecta las ondas de radio de su cerebro y las descodifica, lo que le permite manejar en cierta medida un ordenador. Aún se puede mejorar, implantando un chip directamente sobre el cerebro. Las personas que están completamente paralizadas, como vegetales atrapadas en un cascarón sin vida, pueden ahora jugar a videojuegos, leer y escribir emails, hacer crucigramas… Pueden también manejar su silla de ruedas, controlar los electrodomésticos de su casa, controlar brazos mecánicos… Lo siguiente será que controlen piernas mecánicas y exoesqueletos. De hecho, uno de los pioneros de esta tecnología quiere que una persona paralítica con un exoesqueleto haga el saque de honor en el próximo Mundial de fútbol. Este es el objetivo de uno de los científicos a los que entrevisto en mi libro.

Ya hace tiempo que sabemos cómo son las ondas que emite el cerebro. Ahora podemos realmente conectarlo a un ordenador y, en el futuro, con un exoesqueleto que nos permitirá ser como Iron Man, que ha dejado de ser algo propio de la ciencia ficción, para convertirse en algo que podemos ver en el laboratorio. Además de colocar un chip sobre el cerebro, también podemos introducir directamente en él sensores del grosor de un cabello humano. Algunas personas sufren depresiones resistentes a los medicamentos, la psiquiatría y la terapia. Padecen depresiones crónicas. Resulta que cuando se les introduce en un escáner cerebral se observa que hay cierta parte de su cerebro que parece estar relacionada con la depresión. Mediante sondas, podemos reducir la actividad eléctrica de esas zonas y curarlos. Así, pasamos de tener personas que han sufrido depresiones crónicas, con tendencias suicidas, a que estén curadas.

Es extraordinario. Pero esta es solo una más de las maneras en que podemos acceder a la mente humana. Otra es usando sondas en operaciones para curar la epilepsia. Los epilépicos sufren ataques, muchos de los cuales ponen en peligro sus vidas. Es posible retirar parte del cráneo. Estas personas estás totalmente despiertas durante el proceso, porque el cráneo no posee terminaciones nerviosas que sientan dolor. Se les coloca un conjunto de electrodos directamente sobre el cerebro y las personas pueden escribir con tan solo pensar en ello. Piensan en una letra, un ordenador reconoce el patrón y la escribe.

Otra manera más de explorar el cerebro es mediante un escáner de MRI. Podemos tomar un cerebro vivo, colocarlo en un MRI y obtener 30.000 puntos, como unas luces de navidad, que codifican la cantidad de actividad eléctrica. Tomamos estos 30.000 puntos, los introducimos en un programa informático capaz de descrifrarlos y ¡bingo!, obtenemos una representación de lo que la persona está pensando. Ahora podemos visualizar lo que alguien piensa. De hecho, está en la web. Por ejemplo, hay una foto de Steve Martin en una de sus películas, y junto a ella está la imagen vista a través del cerebro humano. Esto es asombroso. Se pueden distinguir claramente los ojos, las orejas, pero no se puede reconocer que es Steve Martin. También se puede hacer con girafas, con elefantes. Y se nota claramente que estamos viendo un animal, no un ser humano.

De hecho, estamos empezando el proceso de fotografiar los sueños. Algo que antes era pura ciencia ficción. Recordemos «Inception», la película con Leonardo DiCaprio. Resulta que los primeros pasos en esa dirección ya se han dado en Kyoto y Berkeley. Se coloca al paciente en un escáner de MRI y se queda dormido. Se escanea el cerebro, obteniendo los 30.000 puntos. Un ordenador los analiza y reconstruye la imagen de lo que está soñando. He visto esas imágenes. Aún son muy burdas. Se ve claramente que está soñando sobre un humano. Pero algún día seremos capaces de refinar esta técnica y, al despertarnos por la mañana, podremos darle al “play” en el ordenador y veremos lo que hemos soñado esa noche.

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Fuente: Michio Kaku on Reading Minds, Recording Dreams, and Brain Imaging | Big Think

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