Etiquetado: mujeres

Los innovadores: Las mujeres en la era digital

En su libro Los innovadores, donde Walter Isaacson nos descubre la historia de las personas responsables de la creación de dos de las tecnologías que conforman de manera más fundamental nuestro mundo actual, el ordenador e internet, Isaacson dedica una especial atención a algunas de las mujeres pioneras, quienes, con Ada Lovelace a la cabeza, no han tenido en las historias tradicionales todo el protagonismo que merecen.

Transcripción

Las mujeres tienen un papel muy importante en la revolución digital, pero creo que se las ha dejado un poco fuera de la historia.

La cosa empieza con Ada Lovelace, quien, trabajando con Charles Babbage, se da cuenta de que su máquina de calcular, que opera con números, puede hacer muchas más cosas: puede hacer música, procesamiento de textos o, como ella decía, tejer hermosos patrones. Cualquier cosa que se pudiese expresar mediante símbolos.

A muchas de las mujeres de la revolución digital les interesaba el software, las matemáticas. Durante la revolución digital, es habitual que las mujeres estén a cargo de la programación. Una de mis preferidas es Grace Hopper. Hopper trabajó en Harvard con Howard Aiken, el creador del Mark I. Contribuyó a programar esa máquina. Y después pasó al equipo que había creado el ENIAC, que estaba trabajando en un ordenador comercial llamado UNIVAC.

Grace Hopper | Por amor a la ciencia
Grace Hopper, en el documental The Queen of Code

Grace Hopper, junto con un grupo de mujeres trabajando en equipo, compartiendo casi con una mentalidad propia del software libre, crearon COBOL, uno de los primeros lenguajes de programación para ordenadores empresariales.

Un comentario personal: llegué al mundo de Ada Lovelace y de las mujeres en informática a través de mi hija. Estaba en secundaria y le encantaban las matemáticas y la informática. En las solicitudes para entrar en la universidad escribió sobre Ada Lovelace, y sobre Grace Hopper. Y ahora su trabajo consiste en escribir sobre la tecnología y los ordenadores. Fue a través de sus ojos como accedí al mundo de las mujeres y los ordenadores.

Más Walter Isaacson:

Los innovadores: Cinco lecciones de la revolución digital | Por amor a la ciencia

Los innovadores: Los héroes olvidados de la era digital | Por amor a la ciencia

Los innovadores, de Walter Isaacson | Biblioteca de Por amor a la ciencia

Steve Jobs, la biografía de Walter Isaacson | Biblioteca de Por amor a la ciencia

Einstein, la biografía de Walter Isaacson | Biblioteca de Por amor a la ciencia

Walter Isaacson: “Es importante que no tengamos miedo a la tecnología” (El País, 26 de octubre de 2014)

El mito de que la informática es ‘cosa de chicos’ (ICON, 27 de octubre de 2014)

Tres médicas pioneras

Las tres mujeres que aparecen en esta extraordinaria fotografía, tomada en 1885, son Anandibai Joshi, de India; Keiko Okami, de Japón; y Sabat Islambouli, de Siria. Cada una de ellas fue la primera en la historia de sus respectivos países en licenciarse en medicina occidental. Las tres estudiaron en el Women’s Medical College de Pennsylvania (WMCP), en Estados Unidos, uno de los pocos lugares en el mundo donde las mujeres podían estudiar medicina en aquella época.

Tres doctoras pioneras (1885) | Por amor a la ciencia
Recepción del decano del Women’s Medical College of Pennsylvania, 10 de octubre de 1885. (Imagen: Legacy Center Archives, Drexel University College of Medicine)

De las tres, tenemos más información sobre la india Anandibai Joshi. Sabemos que Soshi pertenecía a la privilegiada casta de los brahmanes y que a los nueve años la casaron con un hombre veinte años mayor. Su marido tenía ideas muy progresistas para la época y, de una manera casi paternal, fomentó la educación de su esposa.

Pero lo que hizo que Soshi tomase la decisión de estudiar medicina fue la muerte de su bebé de diez días, cuando ella solo contaba catorce años. El cuidado médico para las mujeres —incluso para las de casta privilegiada como ella— era prácticamente inexistente.

Tuvo que superar obstáculos mayúsculos, tanto relacionados con su casta y la tradición como con la falta de dinero y de conexiones, para viajar a Estados Unidos y solicitar la adminisión en el WMCP.

«[L]a determinación que me ha traído a este país, contra la oposición conjunta de mis amigos y mi casta, debería ayudarme a llevar a cabo el propósito para el que vine, que es el de proporcionar a las mujeres pobres enfermas de mi país la verdadera atención médica que tan desesperadamente necesitan, pero que preferirían morir antes que aceptarla de manos de un hombre. La voz de la humanidad me acompaña y no puedo fracasar. Mi alma se ve impelida a ayudar a tantas mujeres incapaces de valerse por sí mismas.

Se cree que Joshi fue la primera mujer hindú en pisar suelo estadounidense.

¿Por qué Estados Unidos? La razón la encontramos en los cuáqueros de Pennsylvania, que creían en los derechos de la mujer tanto como para fundar en 1850 en Germantown el WMCP, la primera facultad de medicina para mujeres del mundo, que inmediatamente empezó a atraer estudiantes extrajeras que no podían estudiar medicina en sus países de origen. Primero llegaron de otras partes de Norteamérica y de Europa, después de lugares aún más lejanos.

Mujeres que, como Joshi en India o Keiko Okami en Japón, tuvieron noticia de la existencia del WMCP, desafiaron las expectativas sociales y familiares para viajar solas a Estados Unidos para solicitar el ingreso, y después tuvieron que encontrar la manera de pagar la matrícula y el alojamiento.

Esta historia nos recuerda lo excepcional que era Estados Unidos en el siglo XIX.

Keiko Okami a los 80 años  (1939) | Por amor a la ciencia
Keiko Okami en el jardín de su casa en Tokio en 1939, cuando tenía unos 80 años. (Imagen: Legacy Center Archives, Drexel University College of Medicine)

Tras licenciarse, Okami volvió Tokio, donde le homologaron el título y la nombraron directoria de ginecología en uno de los hospitales más importantes, pero renunció a su cargo unos pocos años después, cuando el emperador se negó a recibirla durante una visita al hospital porque era mujer. Abrió entonces su consulta privada y murió en 1941, a la edad de 81 años.

Se cree que Sabat Islambouli, la estudiante procedente de Siria, volvió a Damasco después de obtener su título. Según consta en el registro de antiguos alumnos del WMCP, en 1919 vivía en El Cairo, Egipto, pero después la escuela perdió el contacto y no se sabe qué fue de ella desde entonces.

De las tres, Joshi fue quizá la que alcanzó una mayor notoriedad. Cuando se graduó, el WMCP recibió una carta de felicitación de la reina Victoria de Inglaterra, que era también emperadora de la India.

Tumba de Anandabai Joshi | Por amor a la ciencia
Lugar donde reposan los restos mortales de Anandabai Joshi, en Poughkeepsie (Nueva York). En la inscripción se puede leer: «Primera mujer brahmán en abandonar India para educarse.» (Imagen: Legacy Center Archives, Drexel University College of Medicine)

Joshi consiguió un puesto como directora médica del ala femenina del hospital del estado de Kolhapur. Lamentablemente, contrajo tuberculosis y murió en unos meses, a la edad de 21 años. Aún se la recuerda como una heroína entre las feministas indias.

Rompiendo una vez más con la tradición, su marido envió sus cenizas a una de sus amigas estadounidenses, que les dio sepultura en Poughkeepsie (Nueva York).

Pero el impacto del WCMP no se dejó sentir únicamente en el extranjero, también contribuyó a transformar la propia sociedad estadounidense. Además de las alumnas internacionales, allí se licenció la primera doctora indígena estadounidense, Susan LeFlesche, y también tuvo habitualmente estudiantes afroamericanas, algunas de las cuales, como Eliza Grier, antes habían sido esclavas. Muchas de las doctoras estadounidenses viajaron al extranjero como misionarias, en particular a lugares como China, Corea o India.

Fotografía del curso de 1888 del WMCP | Por amor a la ciencia
Fotografía del curso de 1888 del Women’s Medical College of Pennsylvania, en la que aparecen Okami (number 21), así como dos mujeres afroamericanas (números 3 y 6). En 1889 se graduó Susan La Flesche Picotte, la primera doctora índigena estadounidense.

Ya en 1904, según un recorte de periódico que consta en el archivo, entre las antiguas alumnas de la universidad las había procedentes de Canadá, Jamaica, Brasil, Inglaterra, Suecia, Dinamarca, Rusia, Siria, India, China, Japón, Birmania, Australia y el Estado Libre del Congo.

Fuentes:

Historical photos circulating depict women medical pioneers, Public Radio International

Meet The Three Female Medical Students Who Destroyed Gender Norms A Century Ago, por Mallika Rao en The Huffington Post

3 first women doctors in 3 countries, Women History Month en Facebook