El festival de las malas ideas de Zach Weinersmith

Zach Weinersmith, el autor de Saturday Morning Breakfast Cereals (SMBC; literalmente: Cereales de Desayuno de la Mañana del Sábado) es un tipo curioso: lleva dibujando cómics desde siempre, y publicándolos online desde 2000. Según cuenta (sin dar más detalles), trabajaba en Hollywood, pero lo que hacía no le gustaba nada, hasta el punto de que un buen día decidió dejarlo para concentrarse en sus cómics.

SMBC-POR LA CIENCIA
Fuente: SMBC

Sin embargo, pronto se dio cuenta de que una vida sin estrés, como la que estaba llevando entonces, le dificultaba encontrar ideas y motivación para sus dibujos, así que decidió estudiar física en parte por el gusto de aprender y en parte para poder agobiarse lo suficiente como para volver a dibujar con regularidad. De ahí, confiesa, provienen los chistes sobre la ciencia y los científicos que caracterizan a SMBC y que lo han hecho tan popular entre geeks y nerds de distintos pelajes.

Explicación "científica" de la forma de los bebés | SMBC
Fuente: SMBC

Traducción:

1. Los bebés tienen forma de balón de fútbol americano y poseen huesos más flexibles que los adultos.

2. El motivo es que los humanos primitivos querían difundir sus genes a la mayor distancia posible.

3. Creemos que lo lograban lanzando al niño de una aldea a otra a base de puntapiés, hasta que llegaba a una población diferente.

4. Esto también explica por qué el cuerpo de los bebés contiene tanta grasa, que protege sus órganos durante los puntapiés. Y explica por qué hay que hacer que eructen con frecuencia, porque en la naturaleza ese gas lo habrían expulsado gracias a los puntapiés. Además, así se explica también la suavidad de su piel y el hecho de que carezcan de vello, pues ambos hechos suponen mejoras aerodinámicas.

5. [¡Bravo, bravo!] Gracias.

6. Enhorabuena, profesora. El primer premio. Le entregamos esta estatua de oro de Darwin con cara de dudas.
 

A raíz de esta viñeta, a Weinersmith se le ocurrió la idea de organizar un acto en el que distintas personas ofrecerían explicaciones (supuestamente) científicas a cuestiones como esta de la forma de los bebés. Para su sorpresa, cuando comentó la idea con sus seguidores en Facebook, estos mostraron mucho interés. Hasta el punto de que Weinersmith se animó a llevarla adelante y cuando, en octubre del año pasado, tuvo lugar en Harvard la primera edición del Festival de Malas Hipótesis Ad Hoc (Bad Ad Hoc Hypothesis Festival, BAHFest), acabó congregando a mil personas, dispuestas a escuchar la explicación «científica» de ideas tan extravagantes como: Por qué todo sabe a polloPor qué los peces son estúpidos, o la que resultó ganadora (ver vídeo a continuación), que lleva por (apasionante) título Juego de lágrimas. Vocalización de la aflicción en bebés como ventaja competitiva durante conflictos violentos.

El jurado valoró a los aspirantes en función de los siguientes cuatro criterios:

  1. Peso de la ciencia: cuánta información «científica» se aporta (gráficos, citas reales, «investigación», etc.)
  2. Capacidad artística:  grado de originalidad e ingenio de la idea y de la presentación.
  3. Parquedad: se preferirá la teoría más simple que explique una mayor cantidad de datos.
  4. Capacidad de defensa: cómo defienden los ponentes sus ideas ante los jueces. (Nota: Ser gracioso no es una buena defensa. ¡Queremos ver cómo defienden sus espantosas teorías!)

 


 

Ver transcripción

Festival de Malas Hipótesis Ad Hoc 2013
 
Tomer Ullman: Juego de lágrimas. Vocalización de la aflicción en bebés como ventaja competitiva durante conflictos violentos.

Es molesto, ¿verdad?

He aquí un enigma evolutivo. ¿Por qué posee la vocalización de la aflicción en bebés ese tono y duración en particular?

Sin duda, en la peligrosa savana donde vivían nuestros antepasados, el instinto de supervivencia les debería haber llevado a deshacerse de estos atractores de depredadores. O al menos a preferir a sus hermanos más jóvenes (perdón, más silenciosos).

Los intentos previos de explicar estos fenómenos situaban a bebés y adultos en extremos enfrentados, y suponían que los bebés trataban de chantajear a los padres para obtener más recursos. Esto es cierto. Se conoce como la «teoría del pedigüeño», y suscita muchos interrogantes. Por el contrario, nuestra propuesta sugiere que la vocalización extrema de la aflicción, o «lloro», solo pudo haber sobrevivido si suponía algún tipo de ventaja para los humanos, adultos y bebés, a nivel de grupo. Y nuestra hipótesis, que explicaré enseguida, se basa tanto en estudios más clásicos, que demuestran que el llanto intenso de los bebés provoca una reacción automática de «lucha o huida», y en otros más recientes según los que mejora significativamente la capacidad de ejecución de tareas motoras violentas en los adultos humanos expuestos al llanto intenso de los bebés en comparación con quienes escuchan cosas como el canto de los pájaros, o nada. La tarea en cuestión era el juego del topo («whack-a-mole»).

A la vista de esta información, la hipótesis es obvia. Nuestros antepasados aprovechaban el tónico natural que les proporcionaba el llanto de los bebés amarrándoselos al cuerpo para poder llevarlos consigo a las batallas. Obviamente, los detalles precisos del proceso se han perdido con el paso del tiempo, pero creemos que varios grupos llegaron a esta idea de manera independiente, lo que dio lugar a las vestimentas tradicionales que aún persisten en muchas sociedades actuales.

Sé lo que están pensando. A posteriori puede parecer intuitivo, incluso obvio, pero decidimos profundizar en el asunto y afianzarlo con cálculos matemáticos. Este es un modelo computacional de muchos cientos de tribus que entran periódicamente en conflicto a lo largo de un cierto número de generaciones. Preferiría no entrar en muchos detalles técnicos, así que no lo haremos. El artículo está disponible para quien lo solicite.

Sí quiero dar una idea de lo que hay tras las matemáticas. Simulamos muchos cientos de tribus. Cada una contiene 20 miembros, que es una cifra ecológica. Por simplicidad, cada miembro porta un bebé, silencioso o ruidoso. Se lleva a cabo una asignación aleatoria de las tribus, se asocian de dos en dos, y pueden entrar en conflicto. Cuando esto sucede, aquella con mayor proporción de bebés ruidosos tiene mayor probabilidad de vencer, lo que elimina a la otra tribu de la población y difunde sus genes ruidosos.

Sin embargo, tras la fase de conflicto viene otra de revisión, en la que los bebés ruidosos pueden ser… eliminados. Y sustuituidos por otros más silenciosos. Esta operación de conmutación sucede con una probabilidad proporcional a un parámetro theta, que hemos denominado «insoportabilidad».

Les mostraré algunos vídeos de las simulaciones. Cada bloque representa un gran número de tribus en distintos regímenes de insoportabilidad. Vemos la evolución de varias tribus, con varios miembros, para distintos valores de theta: insoportabilidad baja, alta e intermedia. El tiempo avanza, y la insoportabilidad es bastante baja, —justo ahí, donde se vuelve verde— se puede observar que cada tribu rápidamente saca provecho de tantos bebés ruidosos como pueda, y que la ruidosidad se extiende por toda la población. Sin embargo, si la insoportabilidad es un poco demasiado alta, los bebés ruidosos desaparecen rápidamente de la población. Entremedias se produce un régimen interesante, donde esperamos que exista una población constante de bebés ruidosos.

¿Cuál es la realidad en la práctica? Podemos aproximar la insoportabilidad basándonos en las mejores estimaciones actuales de la tasa de infanticidio en el paleolítico. La mayoría de las fuentes la cifran entre el 15 y el 20 por ciento, y si utilizamos este valor veremos que nuestro modelo predice que, teniendo en cuenta esta cifra, cabría esperar una población estable de bebés ruidosos de entre el 20 y el 35 por cien, que es exactamente la proporción de bebés que padecen cólicos en nuestra sociedad moderna (los cólicos son causa de llanto extremo en los bebés).

Una vez presentada las (literalmente) increíbles evidencias que avalan nuestra teoría, procedentes de la psicología, la fisiología, las matemáticas y la moda, me gustaría despedirme con esta idea: La próxima vez que se encuentren en un espacio reducido con un bebé extremadamente ruidoso a la hora de expresar su aflicción, y les entren ganas de matar a alguien, les servirá de consuelo saber que seguramente eso mismo fue lo que hizo alguno de sus antepasados.

Contra todo pronóstico, el éxito de la primera edición ha llevado a Weinersmith a organizar no una sino dos más en este 2014, que tendrán lugar en octubre en ambas costas de Estados Unidos (en el MIT y en San Francisco). Estaremos atentos a los acontecimientos.

Fuente: Episode 40: Zach Weinersmith | Inquiring Minds podcast

Comentarios cerrados.